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Nosotras Encontramos lo que el Estado Niega. Desde la tierra, el dolor y la memoria de quienes buscan sin descanso.09 May 26 - 20:53 Desde la tierra, el dolor y la memoria de quienes buscan sin descanso.
Carta Abierta a la Sociedad Veracruzana y al País. Xalapa, Veracruz. 9 y 10 de mayo de 2026. ![]() Buenas tardes. Buenas noches. Buenos días, según el momento en que nos escuchen. Lo que vamos a leer no es un manifiesto y tampoco una consigna vacía. Es el intento de ampliar las voces de las personas que un día vieron salir a alguien que amaban por la puerta de su casa y nunca lo vieron regresar. Somos las madres, las mujeres, somos las hermanas. Somos las amigas, las hijas, los padres, los abuelos. Somos quienes caminamos donde nadie quiere mirar. Quienes excavamos con las manos, con las uñas, con el alma. Quienes hemos convertido el dolor en búsqueda y la búsqueda en memoria. No somos forenses. No somos funcionarias. Somos familiares de los más de 135 mil desaparecidos que este país ha decidido ignorar. Y hemos tenido que aprender a hacer el trabajo que el Estado abandonó: buscar, excavar, documentar, identificar, exigir. Porque cuando el poder no busca, las madres cavan. Porque cuando el poder no recuerda, las madres archivan. Porque cuando el poder miente, las madres decimos la verdad con la tierra en las manos. Lo que hemos visto. Hemos encontrado fosas clandestinas dentro de panteones municipales. En Xalapa, en el Panteón de Palo Verde. En Coatepec. En Naolinco. En el puerto de Veracruz. No están escondidas en el monte. Están donde el Estado administra la muerte legal. Eso significa que la frontera entre el crimen y el gobierno se ha disuelto. Los mismos espacios que deberían resguardar la dignidad de los muertos han sido usados para ocultar los cuerpos de nuestros hijos. En el Panteón Palo Verde hay 260 cuerpos sin identificar. No son números. Son personas. Detrás de cada uno hay una madre que todavía pone la mesa para su hijo. Un padre que no ha movido las herramientas del taller. Una hermana que aún conserva el último mensaje que envió. Ciento doce personas fueron reportadas como desaparecidas en Veracruz solo en el primer trimestre de este año. Eso significa que, mientras usted escucha estas palabras, alguien está imprimiendo una nueva ficha de búsqueda. Alguien está pegando un cartel en un poste. Alguien está aprendiendo a usar una pala. La soledad de buscar. Lo más duro no es cavar. Lo más duro es cavar interminablemente. El gobierno habla de "apoyo incondicional", pero cuando pedimos gasolina para ir a buscar, nos piden trámites. Cuando pedimos comida para la jornada, nos piden facturas. Cuando encontramos algo, nos piden que esperemos. Confiamos en nosotras. En nuestras botas rotas. En nuestras palas desgastadas. El silencio que grita. A veces la gente nos pregunta: "¿Cómo siguen?" No sabemos explicarlo. Seguimos porque el cuerpo no entiende de otra cosa. Porque la noche es peor que el día. Porque si nos detenemos, la ausencia se vuelve más grande. Seguimos porque recordamos sus caras. Porque sabemos cómo reían. Porque todavía podemos oler su ropa recién lavada. Porque hay una foto en la mesita de noche que no nos deja rendirnos. No seguimos por heroísmo. Seguimos porque el amor no sabe rendirse. ![]() El contraste que duele. Mientras nosotras excavamos con varillas de metal, el gobierno se prepara con frivolidad y propaganda para el Mundial de futbol 2026. Pero a unos kilómetros del Estadio Akron, en Jalisco, hay casi 500 bolsas con restos humanos en fosas clandestinas. El gobernador de Jalisco dice que es "campaña de bots". Nosotras sabemos que no. Nosotras sabemos lo que es excavar. Sabemos lo que es encontrar. Sabemos lo que es que nadie te crea. Los colectivos han denunciado que se han retirado fichas de búsqueda en zonas cercanas al estadio "para que los visitantes no se den cuenta". ¿Qué mensaje nos manda eso? Que la imagen del país vale más que nuestros muertos. Que un gol vale más que una vida. Que el espectáculo continúa mientras nosotras seguimos cavando. Los que siguen en el poder. En Veracruz, como en el resto del país, los responsables de esta crisis siguen en el poder reciclándose, incluso reciben homenajes. Ocupan cargos. Fidel Herrera fue homenajeado en el Congreso de Veracruz. ¿Quién era? Fue un exgobernador acusado de recibir 12 millones de dólares de un grupo delictivo. Responsable del desvío de 10 mil millones de pesos. Responsable de medicamentos falsos para niños con cáncer. Mientras lo homenajeaba la clase política nosotras protestamos en las calles. Nos ignoraron. Javier Duarte, su sucesor, está preso. Pero antes de irse dejó 160 cuerpos sin identificar en Palo Verde. Dejó 18 periodistas asesinados. Dejó una deuda que aún pagamos todos los veracruzanos. En Tabasco, Adán Augusto López tuvo como secretario de Seguridad a Hernán Bermúdez Requena, señalado por la FGR como líder de un grupo delictivo que desaparecía personas. En Sinaloa, Rubén Rocha Moya es acusado de "asociación delictuosa" y goza de protección personal mientras el pueblo de Sinaloa padece una guerra intestina desde hace casi dos años en el que han desaparecido más de 4 mil seres humanos y otras tres mil personas han sido asesinadas en ese tiempo. No son casos aislados. Son un patrón de conducta gubernamental. El poder se recicla en la impunidad administrando la crisis humanitaria y reproduciendo la violencia que afecta a todo el país. Mientras los muertos se acumulan. Las madres buscan. Lo que la ONU dijo y lo que el gobierno respondió. El Comité contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas determinó que esta crisis constituye crímenes de lesa humanidad. Activaron por primera vez en la historia un mecanismo de emergencia. ¿Qué respondió el gobierno? Descalificó sin discutir los hechos ni la información recabada por todos los colectivos del país. El señalamiento de la ONU es por la inacción y omisión del estado ante el aumento de la desaparición forzada en el país en los últimos siete años. Nos descalificaron a nosotras, a los colectivos, a la ONU. Dijeron que era "injerencismo". Lo mismo que dicen de nuestras denuncias: "campaña de bots", "politiquería", "ataques de la oposición". El estado y la clase política pueden llamarlo como quieran. Nosotras lo llamamos por su nombre: indiferencia. La indiferencia mata más que las balas. Porque la indiferencia permite que las balas sigan disparando. La crisis forense. Hay más de 52 mil cuerpos sin identificar en las morgues del país. No son "restos biológicos". Son seres humanos que esperan volver a casa. Veracruz es uno de los estados con mayor rezago forense. ¿Por qué? Porque no hay voluntad política. Porque no hay presupuesto para lo que importa. Porque identificar a los muertos es aceptar la magnitud de la tragedia. Y este gobierno prefiere administrar la tragedia que resolverla. Prefiere que los cuerpos se sigan acumulando en tráileres refrigerados o en fosas comunes sin nombre. El gobierno dice que "no hay crisis". Pero las madres sabemos que cada día que pasa sin identificar un cuerpo, es un día más de tortura para una familia. El papel de la sociedad. A ti, que nos escuchas, te pedimos algo: no apartes la mirada. Sabemos que es doloroso. Sabemos que es difícil. Pero tu indiferencia es el combustible de este sistema. Cuando tú ignoras la desaparición de un joven, le estás diciendo a los criminales que pueden seguir haciéndolo. Cuando tú repites que "en algo andaban", estás matando a la víctima por segunda vez. La desaparición no es un problema de "otros". Es un problema de todos. Es un cáncer que está devorando el tejido social de nuestro país. Y la única forma de detenerlo es con la solidaridad. No te pedimos que salgas a buscar con nosotros —aunque si quieres hacerlo, tus manos son bienvenidas—. Te pedimos que nos creas. Que compartas nuestras fichas. Que no nos juzgues. Que entiendas que estamos luchando por el derecho más básico de todos: el derecho a la verdad. A los medios de comunicación. Les pedimos que dejen de ser solo portavoces del poder. Que no se queden solo con la cifra oficial. Que busquen las historias detrás de los números. Que no revictimicen. Que cuestionen. Que investiguen. Que no se dejen intimidar ni comprar. La verdad es el único camino hacia la justicia, y ustedes tienen una responsabilidad enorme en la construcción de esa verdad. La pregunta que nos hacemos cada noche. Antes de dormir, nos preguntamos: ¿Cuántos cuerpos más tienen que encontrar nuestras manos para que el Estado haga su trabajo? Porque encontrar no es suficiente. Encontrar es solo el principio. Luego viene la identificación. Luego viene la noticia. Luego viene la entrega. Luego viene el entierro. Luego viene el duelo. Pero el duelo no puede empezar si no hay nombre. Y el nombre no llega si el forense no trabaja. Y el forense no trabaja si no hay presupuesto. Y el presupuesto se va a otras cosas: a cámaras para el Mundial, a balas para el ejército, a conciertos de Shakira, y a homenajes para los que gobernaron con el narco. Mientras tanto, nosotras seguimos cavando. No porque queramos. Porque no nos queda otra. Por qué seguimos. Seguimos porque una madre no abandona. Porque el amor no entiende de plazos. Porque mientras haya tierra, hay esperanza. Seguimos porque hay otras madres que empiezan hoy. Porque hay familias que aún no saben cómo usar una pala. Porque hay alguien que necesita saber que no está sola. Seguimos porque la verdad no se decreta. Se exhuma. Y mientras haya una madre que excava, una ficha pegada en un poste, una pregunta que no encuentra respuesta... la verdad seguirá emergiendo. Incomodando. Denunciando. Recordando. Lo que pedimos. No pedimos caridad. Pedimos justicia. Pedimos que nos crean. Que cuando decimos que encontramos algo, nos escuchen. Que cuando pedimos apoyo, nos den lo que necesitamos sin trámites, sin revisiones arbitrarias, sin condiciones. Pedimos que los responsables paguen. Los que mataron. Los que enterraron. Los que miraron para otro lado. Los que hoy reciben homenajes mientras nosotras excavamos. Pedimos que el presupuesto vaya a donde debe ir: a buscar, a identificar, a nombrar. No a cámaras para el Mundial. No a balas. No a conciertos. No a homenajes. Pedimos que la presidenta reciba a los colectivos de búsqueda y no solo reciba a los empresarios milmillonarios del país, al CEO de Black Rock o al grupo BTS. Pedimos que cuando la presidenta Claudia Sheinbaum diga: "verdad, justicia y soberanía", no la evoque para defender a la clase política, sino para promover la reparación, justicia y memoria de todas y todos los desaparecidos de nuestro país. Pedimos que nos acompañen. No como espectadores. Como cómplices de la memoria. Nuestras palabras.Cuando decimos "Vivos se los llevaron, vivos los queremos", no es un eslogan vacío. Es una pregunta. Es una exigencia. Es la forma que tenemos de decir que no aceptamos la muerte como respuesta. Cuando decimos "¿Por qué los buscamos? Porque los amamos", no es una frase bonita. Es la verdad más simple y más desgarradora. Cuando decimos "¿Dónde están?", no esperamos una explicación técnica. Esperamos que alguien —cualquiera— se detenga un segundo y sienta lo que duele no saber. El juicio de la historia no lo ganará quien simule mejor. Lo ganará quien haya estado del lado de la verdad cuando la verdad incomodaba al poder. Nosotras lo sabemos. Por eso cavamos. Por eso documentamos. Por eso nos negamos a olvidar. No hay nada que celebrar. Hay mucho que exigir. Ningún nombre menos. Ninguna madre sola. Ninguna verdad enterrada. ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos! Colectivo Buscando a Nuestros Desaparecidos y Desaparecidas Veracruz. 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