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EDITORIAL: EL MIEDO COMO FORMA DE GOBIERNO Ciudad Nezahualcoyotl, Edo. de México., lunes 30 de marzo 2026.30 Mar 26 - 16:26 EDITORIAL: EL MIEDO COMO FORMA DE GOBIERNO
Ciudad Nezahualcóyotl, Edo. de México., lunes 30 de marzo 2026.- En los últimos días, la denuncia de locatarios en mercados de Nezahualcóyotl sobre presuntas extorsiones atribuidas al Cártel Jalisco Nueva Generación ha vuelto a poner en evidencia una crisis que va más allá de la inseguridad: la profunda desorganización gubernamental frente a amenazas que afectan directamente a la ciudadanía. Los testimonios son alarmantes. Comerciantes que sostienen la economía local aseguran vivir bajo amenazas constantes, incluso de muerte. Sin embargo, la respuesta oficial parece minimizar la gravedad del asunto. Las autoridades locales niegan la presencia del crimen organizado y atribuyen los hechos a conflictos internos. Esta contradicción no solo genera incertidumbre, sino que abre un espacio peligroso para la desconfianza social. Cuando el discurso institucional no coincide con la experiencia cotidiana de la población, surge una pregunta incómoda: ¿es incapacidad del gobierno para reconocer la realidad o existe una estrategia deliberada de control basada en el miedo? No se trata de afirmar conspiraciones sin sustento, pero sí de señalar que la falta de claridad, coordinación y acción efectiva termina produciendo un efecto similar: una sociedad vulnerable, desinformada y temerosa. El miedo es una herramienta poderosa. Puede paralizar, fragmentar y someter. En contextos donde la violencia parece normalizarse y las autoridades se muestran ausentes o contradictorias, el tejido social se debilita. Y cuando esto ocurre, la gobernanza se convierte en una anomalía: un sistema que no protege, sino que permite por acción u omisión la expansión de la inseguridad. Ante este panorama, la organización social se vuelve no solo necesaria, sino urgente. Los ciudadanos, comerciantes y comunidades deben fortalecer redes de apoyo, exigir transparencia y rendición de cuentas, y participar activamente en la vida pública. La presión social informada puede convertirse en un contrapeso real frente a la ineficiencia o negligencia institucional. No es momento de la indiferencia. Tampoco de la resignación. Es momento de cuestionar, de exigir y de construir colectivamente alternativas que devuelvan la seguridad y la dignidad a los espacios públicos. Porque cuando el miedo gobierna, la democracia retrocede. |
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